El cuadro de turnos se come la tarde del encargado
Carlos lleva el restaurante Hostelería Rica desde hace ocho años. Cada jueves, cuando cierra la cocina, se sienta con un café y abre el mismo Excel de siempre para armar la semana. Lo que parece media hora se convierte en cuatro: que Marta no puede los martes, que Javi pidió franco el finde, que en enero faltan dos manos. A las dos de la madrugada todavía está moviendo casilleros.
El jueves que Carlos cayó con gripe, el restaurante descubrió el problema de verdad. Nadie más sabía armar ese cuadro de turnos. El segundo de cocina lo intentó, pero el Excel era un jeroglífico de colores que solo Carlos entendía, y terminó con dos mozos doblando turno el sábado de más movimiento del mes. Ese conocimiento no estaba en ningún lado: estaba en la cabeza de una sola persona.
Con Emplyx, el cuadro de turnos deja de ser el secreto de Carlos. Arrastrás los horarios sobre la semana, partís de una plantilla que ya funcionó y duplicás la semana anterior con un clic. Las reglas de cada uno —los martes de Marta, los descansos, las preferencias— quedan guardadas adentro. Carlos pasa de cuatro horas a diez minutos, y el jueves que vuelva a caer enfermo, cualquiera del equipo puede sacar la semana sin que se note.