El costo laboral se descontrola sin que nadie lo vea venir
Elena dirige un local de ropa en un shopping. Cada semana cierra el cuadro de turnos sin saber lo que va a costar, porque el costo solo aparece a fin de mes, ya en la liquidación. En primavera el local iba bien; en otoño, con las mismas ventas, entró en pérdida. La diferencia eran apenas unos puntos de costo laboral que se le habían escapado sin darse cuenta.
En retail, unos pocos puntos de desvío entre el costo de dotación y las ventas marcan la frontera entre un local rentable y uno en rojo. El indicador que de verdad importa, las ventas por hora trabajada, o no existe o llega tarde, cuando ya no se puede corregir nada.
Con Emplyx, Elena arma el cuadro de turnos viendo su costo en tiempo real, contra un presupuesto de horas y comparado con las ventas previstas por franja. Las ventas por hora trabajada dejan de ser un número de fin de mes y pasan a ser una brújula mientras planifica. Cierra cada cuadro de turnos sabiendo exactamente lo que cuesta y lo que debería rendir.