Hago un experimento cada vez que un patrón me dice que la reforma de 40 horas no le afecta porque "yo no pago tiempo extra". Le pido el reporte real de jornada de tres de sus trabajadores. Casi siempre aparecen 44, 45, 46 horas a la semana. Esas horas hoy son ordinarias. El día que la jornada legal baje a 40, las que sobren se vuelven extraordinarias. Y el extraordinario se paga al doble.
Ahí está el punto que casi nadie está mirando. La reforma de la jornada de 40 horas no inventa un impuesto nuevo: reubica la frontera entre lo ordinario y lo extra. Quien no mueva esa frontera en sus turnos va a pagar de más sin haber cambiado nada de su operación.
Cómo funciona hoy el pago de horas extra en México
El marco viene del artículo 123 constitucional, apartado A, y de la Ley Federal del Trabajo. La jornada máxima legal actual es de 48 horas semanales. Todo lo que un trabajador labore por encima de esa jornada ordinaria es tiempo extraordinario.
El régimen de pago está en los artículos 66, 67 y 68 de la LFT:
- Artículo 66: el tiempo extra no puede pasar de tres horas diarias ni de tres veces a la semana. En teoría, el tope es nueve horas extra semanales.
- Artículo 67: esas primeras nueve horas extra se pagan al doble del salario por hora ordinaria.
- Artículo 68: a partir de la décima hora extra, el pago es al triple.
La cuenta que importa: para calcular el costo por hora, divides el salario semanal entre las horas ordinarias. Si alguien gana $4,000 MXN por 48 horas, su hora vale $83.33. Cada hora extra al doble cuesta $166.66. Al triple, $250.
Hasta aquí nada nuevo. El cambio está en mover el número 48.
Qué cambia con la reforma de la jornada de 40 horas
Conviene ser honesto con el estado del proceso: la reducción a 40 horas es una iniciativa de reforma constitucional que sigue su trámite legislativo. Se ha discutido en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados y en mesas tripartitas con la STPS, patrones y sindicatos. No está cerrada y no hay una fecha de entrada en vigor confirmada en el Diario Oficial de la Federación. El esquema que más se ha manejado es gradual: bajar la jornada por escalones hasta llegar a 40, no de un salto.
Lo que sí está claro es la mecánica. El tope ordinario semanal baja de 48 a 40 horas. La LFT no cambia su forma de pagar el extra: sigue siendo doble hasta la novena hora y triple a partir de la décima. Lo que se mueve es desde qué hora empieza a contar.
Pongamos un caso concreto. Un cocinero en una fonda labora 46 horas cada semana de manera rutinaria, su jornada de siempre.
- Hoy: 46 horas, todas dentro del tope de 48. Le pagas 46 horas ordinarias. Cero extra.
- Con la jornada en 40: 40 horas ordinarias + 6 horas que ahora son extraordinarias al doble. El costo de esas 6 horas equivale a 12 horas de salario. Total: 52 horas de salario por la misma jornada de 46.
El trabajador hizo exactamente lo mismo. El patrón paga un 13% más solo por esa persona. Multiplica por la plantilla y entiendes por qué esto no es un detalle contable.
La franja de horas que cambia de categoría
Llamo "franja gris" al bloque de horas entre 40 y 48. Hoy esas ocho horas son ordinarias para casi todos. Cuando la jornada legal baje, esa franja se convierte en territorio de tiempo extraordinario si no reorganizas los turnos.
Tienes dos caminos con esa franja:
- Reorganizar los turnos para que la jornada real de cada trabajador caiga dentro del nuevo tope ordinario. Aquí no hay sobrecosto: simplemente repartes mejor las horas.
- No tocar nada y dejar que esas horas se paguen como extra. Aquí la nómina sube sin que tu negocio produzca más.
La diferencia entre un camino y otro es pura planeación. Y la planeación necesita un dato que muchos patrones no tienen a la mano: cuántas horas trabaja de verdad cada persona, no cuántas dice el contrato.
Por qué el control de asistencia preciso pasa a ser crítico
Te lo digo de frente: el checador de huella que registra entrada y salida ya se quedó corto, y con la reforma se queda inservible para lo que importa.
Un checador te dice a qué hora llegó alguien. No te dice si esa persona acumuló 41 horas el miércoles y va camino de rebasar el tope semanal. No suma la jornada de la semana en curso. No distingue las primeras nueve horas extra (al doble) de la décima en adelante (al triple). No te avisa antes de que el costo se dispare, te lo dice cuando ya pagaste.
Con la jornada en 48 había holgura: un trabajador que se pasaba un par de horas seguía dentro de lo ordinario. Con la jornada en 40 ese margen desaparece. Cada hora mal contada es dinero, y a veces es dinero al triple.
Lo que un patrón necesita para no perder esta cuenta:
- Registro confiable de jornada por persona, día a día, no estimaciones.
- Suma automática de la semana en curso, para ver quién se acerca al tope antes de rebasarlo.
- Alerta anticipada cuando un trabajador va a entrar en horas extra.
- Cálculo separado del extra al doble y del extra al triple.
- Reporte exportable para sustentar lo pagado ante una inspección de la STPS.
En Emplyx el patrón configura el tope semanal de su empresa, y el sistema suma la jornada, marca cuándo empieza el extra y separa el doble del triple sin que nadie saque calculadora. Cuando la jornada legal baje un escalón, se cambia un número y el cómputo se ajusta solo.
El error de planeación que ya estoy viendo
El patrón que más me preocupa no es el que paga extra. Es el que tiene a media plantilla en 44 o 46 horas y no lo sabe, porque su control de asistencia nunca sumó la semana. Ese patrón va a despertar un día con una nómina inflada y la sensación de que "la reforma le subió los costos". No fue la reforma. Fue no haber medido a tiempo.
La reforma de 40 horas no prohíbe el tiempo extra. Lo encarece cuando lo usas mal. El extra debería ser lo que es: la respuesta a un pico real de trabajo, no la jornada de siempre disfrazada de ordinaria. Las empresas que llevan años cubriendo su operación con horas "ordinarias" de la franja gris son las que más van a sentir el cambio.
La buena noticia: con un esquema gradual hay margen para ordenar la casa. Auditar la jornada real, rediseñar los turnos para que quepan en el nuevo tope y digitalizar el control de asistencia son tres movimientos que se pueden hacer este trimestre, sin esperar la fecha oficial.
Preguntas frecuentes
¿La reforma de 40 horas elimina las horas extra?
No. El régimen de los artículos 67 y 68 de la LFT sigue vigente: las primeras nueve horas extra semanales se pagan al doble y, a partir de la décima, al triple. Lo que cambia es el punto donde empieza a contarse el extra, que pasa de 48 a 40 horas.
Si un trabajador hacía 45 horas, ¿ahora le pago extra?
Sí, salvo que reorganices su turno. Con la jornada ordinaria en 40 horas, esas 5 horas adicionales se vuelven tiempo extraordinario al doble. La alternativa sin sobrecosto es ajustar su horario para que la jornada real entre dentro del nuevo tope.
¿Cómo se calcula el costo de una hora extra?
Divides el salario semanal entre las horas ordinarias para obtener el valor de la hora normal. La hora extra al doble es ese valor por dos; al triple, por tres. Al bajar la jornada ordinaria, el divisor es menor, así que el costo por hora ordinaria sube y con él el de cada hora extra.
¿Puedo seguir usando mi checador de huella?
Para registrar entradas y salidas, sí. Para saber si un trabajador rebasó el tope semanal, separar el extra al doble del triple o tener un reporte listo para una inspección, no. El checador registra, pero no computa la jornada de la semana ni te avisa antes de que el costo se dispare.
¿Cuándo entra en vigor la reducción de la jornada?
Es una iniciativa en trámite legislativo, sin fecha de entrada en vigor confirmada en el Diario Oficial de la Federación. El esquema más comentado es gradual, por escalones, hasta llegar a 40 horas. La recomendación es preparar la planeación de turnos sin esperar la fecha exacta.
¿Aplica a personal de confianza y sindicalizado?
Sí. La jornada máxima es un tope constitucional del apartado A del artículo 123, así que alcanza a toda relación laboral del sector privado: planta, confianza y sindicalizados. Los contratos colectivos se ajustan en su revisión correspondiente.
Ordena tus turnos antes de que el extra se vuelva tu nómina
La reforma de la jornada de 40 horas premia al patrón que mide y planea, y castiga al que improvisa. La diferencia entre pagar tu operación normal y pagarla con sobreprecio está en saber, cada semana, cuántas horas trabaja de verdad cada persona.
Con Emplyx configuras el tope semanal de tu empresa, el sistema suma la jornada en curso, te alerta antes de entrar en tiempo extra y separa el pago al doble del pago al triple. Cuando llegue el primer escalón, cambias un número y sigues. Conoce cómo funciona el control de asistencia de Emplyx y deja de pagar a ciegas.