Un empleado se resbala en el depósito un martes a las 10 de la mañana. Otro choca en moto camino al trabajo. ¿Los dos casos van a la ART? ¿Quién avisa, en cuánto tiempo, y qué pasa si nadie denuncia nada? Si tenés personal a cargo, esto no es teoría: la cadena de pasos arranca en minutos y un error temprano deja al trabajador sin cobertura y a la empresa expuesta. Acá te explico, paso a paso, cómo se denuncia un accidente de trabajo ante la aseguradora, qué cubre la Ley 24.557 y por qué el registro de jornada termina siendo prueba decisiva.


Qué cuenta como accidente de trabajo

La Ley 24.557 de Riesgos del Trabajo define el siniestro laboral de forma más amplia de lo que la mayoría imagina. No es solo "lastimarse usando una máquina". Entran tres situaciones:

  • Accidente de trabajo propiamente dicho: todo hecho súbito y violento ocurrido por el hecho o en ocasión del trabajo. La caída en el depósito, el corte con una herramienta, la quemadura en la cocina.
  • Accidente in itinere: el que ocurre en el trayecto entre el domicilio del trabajador y el lugar de trabajo, ida o vuelta. La moto que choca en el camino a la oficina está cubierta, siempre que el recorrido no se haya alterado por motivos ajenos al trabajo.
  • Enfermedad profesional: las dolencias listadas oficialmente como causadas por el ambiente o las tareas del puesto.

El accidente in itinere es el que más dudas genera. La cobertura cubre el recorrido habitual. Si el trabajador se desvía a hacer un trámite personal o pasar por la casa de un amigo, ese tramo deja de estar protegido. La ley admite excepciones razonables —llevar un hijo a la escuela, por ejemplo, declarado previamente al empleador— pero el principio es claro: trayecto directo, sin interrupciones que no tengan que ver con el trabajo o la familia.

El deber del empleador: denunciar de inmediato

Acá no hay margen para "lo veo mañana". Apenas el empleador toma conocimiento del siniestro, tiene que denunciarlo a la ART. La aseguradora habilita canales para esto: línea telefónica de 24 horas, formulario web, app. Lo importante es que la denuncia se haga ya, sin esperar a juntar papeles.

El trabajador también puede denunciar el accidente directamente a la ART, y lo mismo puede hacer un familiar o un derechohabiente. Pero la responsabilidad primaria es del empleador, y demorar la denuncia tiene consecuencias concretas: el siniestro queda fuera de circuito, el trabajador no accede a la atención médica que la aseguradora debe brindar, y la empresa puede terminar respondiendo de su bolsillo por prestaciones que la ART habría cubierto.

Un detalle que muchas PyMEs pasan por alto: tener una ART contratada y vigente es obligatorio. La empresa que no tiene cobertura —o la dejó vencer— responde directamente con su patrimonio por todo lo que le pase al personal. No hay forma de tercerizar ese riesgo después del hecho.

Si tu empresa todavía gestiona la planilla de personal en papel o en una hoja de cálculo, el momento de un accidente es el peor para descubrir que los datos no estaban al día. Un sistema de gestión de personal mantiene altas, bajas y datos de contacto ordenados desde el primer día.

Qué prestaciones cubre la ART

Esto es lo que el trabajador recibe cuando el accidente está bien denunciado y reconocido. La Ley 24.557 divide las prestaciones en dos grandes bloques.

Prestaciones en especie —la atención concreta:

  • Asistencia médica y farmacéutica.
  • Prótesis y ortopedia.
  • Rehabilitación.
  • Servicio funerario en caso de fallecimiento.

Estas prestaciones se brindan hasta la curación completa o mientras subsistan los síntomas. No tienen tope de tiempo arbitrario: duran lo que dure la recuperación.

Prestaciones dinerarias —la plata:

  • Durante la incapacidad laboral temporaria, el trabajador sigue cobrando. Los primeros días los paga el empleador; a partir de cierto punto, la prestación la abona la ART.
  • Si queda una incapacidad permanente, corresponde una indemnización calculada según el grado de incapacidad y el ingreso del trabajador.
  • En caso de fallecimiento, los derechohabientes reciben una indemnización por muerte.

La parte que conviene tener clara: la ART no es un favor ni una cobertura voluntaria del empleador. Es un derecho del trabajador registrado, financiado con una alícuota que la empresa paga todos los meses. Cuando el accidente se denuncia mal o tarde, ese derecho que ya está pago se pierde por un error de gestión. Eso es lo que más bronca da de los casos mal manejados.

Los plazos: por qué la velocidad importa

La denuncia se hace de inmediato. No es una formalidad con vencimiento a 30 días. Cada hora que pasa sin denunciar es una hora en la que el trabajador no tiene acceso garantizado a la atención que necesita y en la que la prueba del accidente se va enfriando.

Una vez recibida la denuncia, la ART tiene un plazo para aceptar o rechazar el siniestro. Si lo acepta, arranca la cobertura. Si lo rechaza —porque entiende que no fue laboral, o que la dolencia no está en el listado de enfermedades profesionales—, el trabajador puede recurrir ante las Comisiones Médicas, el organismo que dirime estas controversias. El silencio de la aseguradora, pasado el plazo, se interpreta como aceptación.

La Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) es el organismo que controla todo el sistema: fiscaliza a las ART, a las empresas y la calidad de las prestaciones. Ante un manejo irregular —denuncia rechazada sin fundamento, prestaciones que no llegan—, la SRT es la vía de reclamo.

El registro de asistencia: la prueba que decide

Acá entra el punto que casi nadie conecta hasta que tiene el problema encima. Cuando la ART analiza un siniestro, una de las primeras preguntas es: ¿el trabajador estaba en jornada?

Para un accidente dentro del establecimiento, parece obvio. Pero "parece" no alcanza. La aseguradora puede cuestionar si la persona estaba efectivamente trabajando en ese momento, si su horario coincidía con el del siniestro, si estaba o no en su puesto. Y para el accidente in itinere el registro es todavía más decisivo: probar a qué hora fichó la entrada o la salida es lo que ubica el accidente dentro del trayecto cubierto.

Si la empresa tiene un registro de jornada ordenado —hora de entrada, hora de salida, fecha, identificación del trabajador—, esa pregunta se responde con un dato y no con una declaración. Si la empresa solo tiene una planilla de papel firmada a fin de mes, o ni eso, la discusión se vuelve un "él dice / la ART dice" que casi siempre termina perjudicando a alguien.

Mi opinión, después de ver cómo se manejan estos casos: el registro de asistencia no es burocracia para cumplir con la inspección. Es la herramienta que, el día del accidente, demuestra en segundos que el trabajador estaba donde debía estar, cuando debía estar. Una empresa que ficha bien protege al empleado y se protege a sí misma. Una que no lo hace, descubre tarde que la prueba más importante nunca existió.

Un control de asistencia digital deja registrado de forma automática cada entrada y salida, con marca de fecha y hora que no se puede retocar a conveniencia. Ese registro vale el día que hay que demostrar que el accidente ocurrió en jornada.

Pasos concretos cuando ocurre un accidente

  1. Atender primero a la persona: asistencia médica inmediata. La salud va antes que cualquier trámite.
  2. Denunciar a la ART de inmediato: por teléfono, web o app. Con los datos del trabajador, el lugar, la hora y una descripción del hecho.
  3. Reunir la documentación de respaldo: registro de jornada del día, parte de novedades, testimonios si los hay.
  4. Seguir el circuito médico de la ART: el trabajador se atiende en los prestadores que la aseguradora indica.
  5. Si la ART rechaza el siniestro: el trabajador recurre ante las Comisiones Médicas. No quedarse con el primer "no".
  6. Conservar todo: la denuncia, los partes médicos, los comprobantes. Si el caso escala, esa carpeta es la defensa.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa si el empleador no denuncia el accidente a la ART? La cobertura no se activa y el trabajador queda sin acceso a las prestaciones médicas y dinerarias que le corresponden. El empleador puede terminar respondiendo con su propio patrimonio por gastos que la ART habría cubierto, además de exponerse a sanciones de la SRT. La denuncia tardía es uno de los errores más caros de gestión.

¿El accidente camino al trabajo está cubierto? Sí. El accidente in itinere —el ocurrido en el trayecto entre el domicilio y el lugar de trabajo, ida o vuelta— está cubierto por la Ley 24.557, siempre que el recorrido sea el habitual y no se haya interrumpido por motivos ajenos al trabajo. La ley admite desvíos razonables, como llevar un hijo a la escuela, si se declararon previamente al empleador.

¿En cuánto tiempo hay que denunciar el accidente? De inmediato, apenas el empleador toma conocimiento del hecho. No es un trámite con vencimiento holgado: cada demora retrasa la atención del trabajador y debilita la prueba del siniestro.

¿Qué cubre exactamente la ART? Prestaciones en especie —asistencia médica, farmacia, prótesis, rehabilitación, servicio funerario— y prestaciones dinerarias durante la incapacidad temporaria, indemnización por incapacidad permanente y, en caso de fallecimiento, indemnización a los derechohabientes.

¿Qué hago si la ART rechaza el accidente? El trabajador puede recurrir ante las Comisiones Médicas, que dirimen las controversias del sistema. Si el manejo de la aseguradora es irregular, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo es la vía de control y reclamo.

¿Por qué el registro de asistencia importa en un accidente laboral? Porque la ART necesita determinar si el trabajador estaba en jornada al momento del siniestro. Un registro de entrada y salida con fecha y hora prueba ese dato de forma objetiva. Sin registro, la discusión se vuelve declaración contra declaración, y eso casi siempre perjudica al trabajador o a la empresa.


Un accidente laboral bien gestionado se reconoce en lo que pasa en los primeros minutos: se atiende a la persona y se denuncia a la ART. Lo demás —prestaciones, plazos, recursos— es un circuito que funciona si la denuncia entró en tiempo y con respaldo. Y el respaldo más subestimado es el registro de jornada. La empresa que ficha bien no lo hace para la inspección: lo hace para tener, el día que algo sale mal, la prueba de que su gente estaba donde debía estar. Si todavía manejás la asistencia en papel, este es el momento de cambiarlo, antes de necesitarlo. Probá Emplyx y tené el registro de tu equipo ordenado desde hoy.